Ridículo espacio
“Ella iba pensando en el ridículo espacio de soledad que los separaba y armándose de valor para ocuparlo. Su apartamento quedaba a un par de manzanas, y el tiempo, como la calle, pasaba deprisa; no solamente el tiempo de aquella noche, sino el tiempo de lo posible, el tiempo de sus treinta y cinco años incompletos. El último año, desde que rompiera con Martin, venía sintiéndose más y más extraña en aquel lugar, padeciendo más aquel frío que secaba la piel y que ni siquiera en verano remitía del todo. Pero tampoco se decidía a marcharse, porque a esas alturas dependía de aquel mundo, se había atado a él con la obstinación con que uno se ata a las cosas que lo perjudican.”
Paolo Giordano. La soledad de los números primos.
This whole world’s wild at heart and weird on top.
Wild at heart. David Lynch (1990)
Cosmética del enemigo
“Cósmetico, el hombre se alisó el pelo con la palma de la mano. Tenía que estar presentable con el fin de conocer a su víctima según mandan los cánones.”
Amèlie Nothomb. Cosmética del enemigo
indigestión.
Se conocieron en un curso de Gestión Cultural. Ella acababa de terminar Administración de empresas y tenía ganas de todo menos de comerse el mundo. Él se debatía entre caer de lleno en la crisis de los treinta o esperar hasta la de los treinta y cinco. Su historia duró cuarenta horas, las mismas que aquel curso.









